Los sindicalistas discuten el Cordobazo y el kirchnerismo

cordobazo

 Por Sol Prieto :: @prietocandanga

Ayer a la noche, 45 años después del Cordobazo, un centenar de personas se reunió en el Cabildo para recordar la rebelión popular de 1969. El secretario general del sindicato que aglutina a los trabajadores del subte, Roberto Pianelli, el dirigente del sindicato de telefónicos, Claudio Marín, y el líder de los maestros de las escuelas públicas porteñas, Eduardo López, hicieron un balance de lo que implicó el Cordobazo en 1969 y sus consecuencias inmediatas, y compararon el contexto  en el que se desarrolló con el contexto actual, para describir el rol del movimiento obrero y su articulación con los estudiantes. Dirigentes juveniles sindicales y políticos también hicieron sus balances. Gabriela Carpineti, de la organización política Usina, se refirió al Cordobazo como el punto máximo de alianza de los trabajadores con las clases medias urbanas. Patricio Campos, de la agrupación de jóvenes telefónicos Juventud al Frente, comparó la situación laboral de los trabajadores telefónicos de hace diez años con la actual y reivindicó la Ley del teleoperador. Matías Zalduendo, dirigente de la juventud docente de la ciudad de Buenos Aires, celebró la actividad como un producto de un “gran esfuerzo de articulación” de los tres gremios y Usina. Desde Panamá resumimos el debate, con la esperanza boba de que cuando la clase obrera discute quién es, de dónde viene, y hacia dónde va, surgen las mejores ideas para todos, porque por si no se dieron cuenta somos modernos y creemos que los sujetos existen.

Campos: “Había que levantar la mano para ir al baño”

El primero en hablar fue Patricio Campos, de la agrupación “Juventud al frente”, que aglutina a los jóvenes del gremio de trabajadores telefónicos FOETRA. “Para entender a dónde vamos quiero contar de dónde venimos”, dijo, y describió las condiciones en las que emergió su organización: “En el 2005, muchos jóvenes entramos a Telefónica. En aquel momento, había que levantar la mano para ir al baño y si entrabas por el sindicato te trataban de acomodado. Y si te organizabas y eras contratado, te echaban”.

Después, el dirigente comentó los cambios organizativos y de condiciones laborales desde mediados de la década pasada hasta el presente: “Éramos el problema pero gracias al kirchnerismo esto se ha revertido y los trabajadores y los sindicatos somos parte de la solución. Los jóvenes trabajadores somos partícipes de este gran cambio. Hoy hay una ley del teleoperador: entre llamado y llamado hay una pausa de 15 segundos, una ley que dice que el horario nocturno no puede ser más de 5 horas.”

Después remarcó que decenas de trabajadores que se encontraban contratados pasaron a planta permanente, y destacó el encuadramiento sindical reciente de los que trabajan en telefonía celular. “Tomemos conciencia para que el movimiento obrero sea lo que tiene que ser: la columna vertebral de un proyecto nacional y popular”, afirmó.

Carpineti: “Nadie tiene el sujeto comprado”

Gabriela Carpineti se refirió a la charla como “la excusa más noble” para reunir a trabajadores y militantes políticos, porque “el Cordobazo no sólo le puso fin a la llamada revolución argentina, sino que también construyó una nueva etapa. No sólo discutió la democracia sino que cuestionó profundamente la estructura del capitalismo dependiente de aquella argentina”.

Después, Carpineti se preguntó por el carácter de mito intergeneracional del Cordobazo “como un punto de los más altos de la alianza entre trabajadores y estudiantes: hay una explicación histórica que tiene que ver con las mejoras sociales del pueblo argentino en los 50 y 60, más allá de las dictaduras”.

Refiriéndose al presente, la joven remarcó que “recuperar esa gesta implica discutir quiénes son los actores políticos y sociales para mantener y profundizar los cambios que vivió la argentina en los últimos 10 años. Es un debate que tiene que ver con articular alianzas de actores representativos, donde los sindicatos son un actor fundamental”.

Luego estudió las diferencias y similitudes de las organizaciones juveniles actuales con aquellas que protagonizaron el Cordobazo. “Si hay algo en lo que creemos que nos parecemos a esos trabajadores del Cordobazo es que no nos conformamos con el presente. Pero también nos distinguimos de esos jóvenes que vivieron toda su juventud en dictadura, y en cambio quienes nacimos en democracia valoramos mucho a las herramientas democráticas.”

En cuanto al debate en torno al si existe un “rol objetivo” de los colectivos sociales de acuerdo al espacio que ocupan en el circuito productivo, la joven consideró que “revolucionario no se nace”, y que “nadie tiene el sujeto comprado”. “Sabemos que muchas de las cosas que hoy existen no hubiesen sido posibles si no hubiese sido por la resistencia de los trabajadores en los 90. Creemos que uno de los debates del presente que también nos diferencia de otros momentos es pensar como hacemos para ampliar el Estado y garantizar derechos”, aseguró, y señaló que los gremios que estaban presentes en la actividad “garantizan derechos todos los días”.

Pianelli: “Me enamoré de Tosco”

“El Cordobazo es algo de lo que todos estuvimos enamorados, es casi un romance eterno. Yo viví en Córdoba en un momento y cada calle que pasaba pensaba ‘acá hubo una barricada’. Es como ir a Cuba, ¿no? Pero después si uno empieza a mirar bien, piensa: “¿de qué me enamoré exactamente?” empezó Pianelli sonriente, y después de descartar como factores enamoradores del Cordobazo el hecho de haber sido el principio del fin de una dictadura y la figura de Tosco, reflexionó: “Lo más rimbombante del Cordobazo es que fue una movilización profundamente política, de masas, de organizaciones sindicales, autoconvocadas, muchas ni se hablaban, pero se juntaron y pusieron fin a un gobierno militar.

Fue el último gran acto político del movimiento obrero organizado”.

Después, el dirigente de los trabajadores indagó en las secuelas del cordobazo: “Hay algo que nos arrebataron y es esa acción política. La dictadura los convenció de que los trabajadores somos un objeto, no un sujeto social. Y eso nos lleva a pensar que la acción no es solamente la reivindicación inmediata, sino que son los problemas grandes, los problemas políticos. Vamos generando la conciencia de decir no somos un objeto, no somos masa de explotación, somos un sujeto. Y así logramos mirarnos como clase”.

Luego de distinguir entre las acciones de tipo económico corporativo y las políticas, Pianelli se reconoció como parte del sindicalismo político: “Muchos de nosotros damos esa pelea. ¿Qué es lo que queremos? Queremos eso. Lo que hace UTE y CETERA cuando organiza sus congresos de educación. Y se plantean qué tipo de educación queremos. O lo que hacen los telefónicos cuando se plantean que la telefonía celular tiene que ser un servicio esencial”.

Para cerrar, Pianelli retomó la diferenciación del accionar sindical como sectorial o de clase: “Cuando planteamos ante la sociedad lo que queremos, nos planteamos como clase: tomamos los intereses del conjunto de la sociedad para proponer otra, más justa. Resulta fundamental retomar esta tradición histórica para desde nuestra propia actividad plantear cuáles son nuestras perspectiva para vivir en una sociedad cada vez más igualitaria. Así empezamos a romper con ese corporativismo y plantear que los trabajadores no somos un objeto sino un verdadero sujeto de transformación”.

Marín: “Existía Gramsci pero no se le daba mucha bola”

“El Cordobazo planteó la cuestión del poder. Pero además planteó la posibilidad de tomar el poder a partir de la lucha armada, es decir confirma que el control de la calle puede derrocar un gobierno, provocar un vacío de poder, y nos puede permitir llegar al poder. Acá no había Gramsci de por medio, existía pero no se le daba mucha bola. Y entonces, la pregunta que abre el Cordobazo y que empieza a responder es ¿cómo tomar el poder?”. Con esas palabras, Marín describió la jornada del 29 de mayo del 69.

Marín distinguió entre los componentes objetivos y subjetivos del Cordobazo: “Hay un elemento fuerte que es el movimiento obrero organizado y hay otro elemento que es subjetivo, que es el prestigio de los dirigentes gremiales. Fíjense la distancia que tenemos hasta el día de la fecha, donde un paro es instrumentado desde la sociedad rural. Un paro que apunta a poner en jaque el mejor gobierno de la democracia”, aseveró con tono de preocupación.

“Fíjense la distancia que tenemos, habiendo logrado avanzar en una cantidad de elementos concretos, la distancia que hay en el elemento subjetivo. Esto tiene que ver con la organización del clase, con el rol de los dirigentes, y la falta de acumulación de las experiencias”, dijo, y empezó a enumerar los desafíos actuales del sindicalismo argentino: “Hoy tenemos la necesidad de un programa: si vemos los cambios que se generaron en el modelo de acumulación y el rol de los dirigentes gremiales en estos cambios, es lastimoso: no solo no tuvimos participación, ¡no tuvimos un planteo!”, exclamó.

“Estuvimos por detrás no solo de las cuestiones históricas sino también de la cuestiones concretas del día a día. No tenemos programa regional, cuando todos sabemos que no podemos pensar la política si no lo hacemos en términos regionales. Hoy, como movimiento obrero, somos cinco grupos dando vuelta, cinco grupos, porque no funcionamos ni siquiera como centrales sindicales. Esto tiene que ver con la falta de un programa, porque no pudimos superar la reivindicaciones corporativas y particulares de cada sector”, aseveró Marín, quien llamó a “apostar a la juventud” y “emprender un recambio generacional” para saldar el supuesto déficit subjetivo del sindicalismo argentino. “Si no, estamos condenados a repetir viejas antinomias y errores. Ustedes sabrán como recoger esa experiencia, y si pueden, recoger algún viejo”, dijo refiriéndose a la audiencia.

Lopez: “Reivindicar a los compañeros del Cordobazo haciendo política”

“Acá ninguno respetó la consigna”, dijo López entre risas, refiriéndose a que ninguno de los oradores anteriores se había referido al cabildo de la Revolución de Mayo. “Hace 204 años y cuatro días surgieron dos rutas de Mayo: una ruta de Mayo llevada adelante por Martinez de Hoz –el tatarabuelo del Ministro de Economía de la dictadura, que integró el primer Cabildo–, Savedra, y Rivadavia. Y otra ruta de Mayo llevada adelante por Moreno, Belgrano, San Martín. Siguiendo la ruta de Rivadavia, los Martinez de Hoz se repartieron los campos y así surgió el modelo agroexportador. Y así surgió también el 90 por ciento de la clase rica de la argentina. Para todos los demás, queda la política”, aseguró.

“En nuestra ruta están los jóvenes del Cordobazo. Los compañeros del subte pelean por el derecho social al transporte. Los compañeros de Foetra que pelean por que la comunicación sea un derecho. Los compañeros del Cordobazo estarían muy orgullosos de ellos”, aseguró.

Para cerrar, el maestro comentó que el año pasado egresó la primera camada de la secundaria de la villa 21-24, donde trabajan jóvenes de UTE y Usina, y que el acto del egreso se hizo en el Cabildo. “Esa es la ruta de mayo que venimos peleando desde 1810 en adelante. Una ruta donde estén todos. No creemos que los derechos tienen que ser como una pirámide, sino que tienen que ser como un ascensor: para todos y para arriba. Y las herramientas que tenemos para eso son el parlamento, el gobierno, la política. Por eso tenemos que reivindicar a los compañeros del Cordobazo haciendo política, política con mayúscula, como la hacen los compañeros en esta mesa. Como la hace la CTA”, dijo.

2 pensamientos en “Los sindicalistas discuten el Cordobazo y el kirchnerismo

  1. lopezmjulia dice:

    Reblogueó esto en Usina de Estudios Políticos Laborales y Socialesy comentado:
    45 años después del Cordobazo, un centenar de personas se reunió en el Cabildo para recordar la rebelión popular de 1969. El secretario general del sindicato que aglutina a los trabajadores del subte, Roberto Pianelli, el dirigente del sindicato de telefónicos, Claudio Marín, y el líder de los maestros de las escuelas públicas porteñas, Eduardo López, hicieron un balance de lo que implicó el Cordobazo en 1969 y sus consecuencias inmediatas, y compararon el contexto en el que se desarrolló con el contexto actual, para describir el rol del movimiento obrero y su articulación con los estudiantes. Dirigentes juveniles sindicales y políticos también hicieron sus balances. Gabriela Carpineti, de la organización política Usina, se refirió al Cordobazo como el punto máximo de alianza de los trabajadores con las clases medias urbanas. Patricio Campos, de la agrupación de jóvenes telefónicos Juventud al Frente, comparó la situación laboral de los trabajadores telefónicos de hace diez años con la actual y reivindicó la Ley del teleoperador. Matías Zalduendo, dirigente de la juventud docente de la ciudad de Buenos Aires, celebró la actividad como un producto de un “gran esfuerzo de articulación” de los tres gremios y Usina.

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