Gestar el eterno retorno *

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Por Sol Prieto :: @prietocandanga

El kirchnerismo hizo y deshizo mil teorías sobre el Partido Justicialista. Transversalidad, concertación, trasvasamiento generacional. Pero el partido… siempre estuvo “ahí”. Los gobernadores peronistas, el fantasma de una liga que revive cada vez que la conducción peronista se muestra débil o perdida. Gestar, un intento de Kirchner por darle orden y progreso al partido de Estado, es el centro de una experiencia de actualización doctrinaria y socorros mutuos para el partido de hombres y mujeres que pueden representar a cualquier pero que no le dan el poder a nadie.

“Se quiere subestimar al Partido Justicialista”, dijo el gobernador Daniel Scioli  hace unos seis meses en un acto en la sede del PJ nacional que había estado cerrada durante cientos de días. “Pero la razón de ser de nuestro partido es que lo sectores más humildes se sientan protegidos”, dijo después. Atrás suyo brillaba el dibujito de una mano con los dedos en v: el logo de Gestar, el think tank del Partido Justicialista. Además de un instituto de capacitación e investigación en políticas públicas, Gestar es la voz de la liga de gobernadores. El presidente de Gestar es el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, quien en el mismo acto en el que Scioli criticó el ninguneo al partido, definió al PJ como “la columna vertebral del Frente Para la Victoria”. En un ciclo político marcado por la derrota del gobierno en las legislativas, los encuentros nacionales de Gestar no pueden leerse por afuera de la puja que define qué es el peronismo hoy y qué va a ser dentro de dos años y más allá. Gestar es la voluntad de que el PJ se institucionalice como partido de gobierno y sea el centro de la dinámica peronista.

En junio del 2010, en el acto en el que presentó el instituto, Kirchner habló dos minutos y medio y dijo: “Gestar tiene que constituir los cuadros politicos, técnicos, e intelectuales que entiendan y que sirvan para profundizar el modelo. No tenemos que hacer un club de amigos, sino que tenemos que formar un partido de cuadros que viene a liberar y a construir la Argentina”. En esa oposición entre un partido y un club de amigos laten varios antagonismos. Antagonismo entre la frivolidad neoliberal y la política posneoliberal. Antagonismo entre la coyuntura y los Grandes Temas Nacionales. Antagonismo entre un partido y un conjunto de orgas. Antagonismo entre el consumo de poder y la construcción de poder.

Este último debate atravesó la lectura de los resultados de las últimas elecciones: ¿Dónde se construye poder político? La emergencia de un intendente peronista que juntó sus apoyos en otros intendentes peronistas como rival principal del kirchnerismo fue una respuesta a esa pregunta: “el poder es territorial”, fue la lectura de las PASO, y el control de la campaña en la provincial pasó de Unidos y Organizados a Scioli, un protagonista de los últimos encuentros de gobernadores de Gestar. Los actos de Santa Fe y Corrientes, donde Scioli fue adelantando su intención de llamar a elecciones en el PJ para renovar autoridades, mostraron a Gestar como el espacio donde los gobernadores dicen qué quieren hacer con el partido de gobierno. Por eso a los encuentros del instituto van todos: el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey, y el de Entre Ríos, Sergio Urribarri, encabezaron el ultimo acto de Gestar, que se hizo en la provincia de Santa Fe. En Corrientes, un mes antes, también estuvieron Gioja y Capitanich, y los gobernadores de Formosa, Tucumán, Chubut, La Rioja, Jujuy y Misiones. Los mismos se juntaron en agosto en Ciudad Evita a apoyar al candidato kirchnerista bonaerense, Martín Insaurralde, en las PASO.

Otro protagonista de Gestar a lo largo del 2013 fue el nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich: a mediados de marzo, en Entre Ríos, encabezó un encuentro de Gestar del que participaron su antecesor, Juan Manuel Abal Medina, el vicepresidente Amado Boudou, y el dirigente de La Cámpora Andrés Larroque, además de Urtubey y los gobernadores de Tucumán, Misiones, y Chubut. Ese día, Capitanich habló a favor de la re-reelección: “¿Por qué no una nueva oportunidad?”, se preguntó en el discurso de cierre. En junio inauguró un curso de dirigentes en Chaco, donde explicó la mejora en los indicadores socioeconómicos y de capacidad estatal de la provincia a partir de “las políticaspromovidas por parte de Néstor y Cristina”. En Corrientes compartió escenario con Scioli y su estrategia fue abrirse de los rumores sobre las estrategias sucesorias de la liga de gobernadores. “Somos leales y agradecidos”, dijo.

La apuesta a dos puntas de Gestar responde a un juego triple dado por la relación entre el Gobierno y los gobiernos provinciales, la relación entre el Gobierno y el PJ, y la dinámica interna de la liga de gobernadores. La primera instancia es un juego que premia a provincias chicas como Chaco, cuya única fuente de recursos financieros es la transferencia fiscal por parte del gobierno nacional. A su vez, como todas las provincias o chicas o poco pobladas, está sobrerrepresentada en Diputados, lo cual la transforma en una fuente ventajosa de apoyo político al Gobierno. Entonces, se parte de una base institucional que donde ganan los chicos y pierden los grandes, especialmente la provincia de Buenos Aires que es la que tiene más recursos propios y la que está más subrepresentada enla cámara baja. Pero al mismo tiempo, este juego se inserta en la dinámica que vincula al gobierno con el PJ, donde apostar a un gobernador de una provincia chica implica quitarle peso en el PJ a un actor político con capacidad de autonomía en base a la disponibilidad de recursos propios como puede ser el gobernador de Buenos Aires. Por último, estos dos juegos impactan directamente en el torneo de los gobernadores, donde hay dos equipos: los que son más kirchneristas que gobernadores, y los que son más gobernadores que kirchneristas. El apoyo del gobierno a un gobernador de una provincia chica, que además es más kirchnerista que gobernador, inclina la cancha del equilibrio interno del PJ en contra de Scioli. El rol relevante que Scioli y Capitanich tuvieron en Gestar los dos últimos años es el reflejo de este triple juego.

Pero en un tanque pensante conviven dos tiempos: el tiempo corto de las elecciones y el tiempo largo del lugar donde piensa un partido de 50 años. En el tiempo corto están los encuentros nacionales donde los gobernadores dicen lo que quieren decir sobre lo que quieren que pase en el PJ. En el tiempo largo están las actividades cotidianas del instituto, que se concentran en un área de estudios políticos y sociales y una de formación. La primera asesora a los gobernadores en temas de desarrollo económico, infraestructura, y políticas sociales, y produce publicaciones: una revista que se llama como el instituto, Gestar, con notas sobre  temas de política pública como la reforma del Estado,  la política comercial y crediticia, y reforma de la Justicia, y manuales “para la militancia” sobre distintos temas: historia argentina, cómo fiscalizar, política petrolera, logros del kirchnerismo. El más importante es uno titulado “Tres Banderas”, publicado en el 2011, en el que a partir de unos 50 artículos escritos por miembros de Gestar, se describen las medidas del período kirchnerista desde el punto de vista de la justicia social, la independencia económica, y la soberanía política. Como son artículos de formación para militantes, incluyen argumentos para defender las decisiones del kirchnerismo que más confrontación habían generado hasta ese momento, como las retenciones móviles a la soja y la ley de medios. Este año el area de estudios y formación hizo un concurso, además, llamado Mi lugar 2020, en el que que doscientos participantes mandaron propuestas de políticas pública y para mejorar los lugares en los que viven.

Por el área de formación pasaron unos 25 mil alumnos. En la escuela de líderes, que el instituto promueve junto con la Universidad de San Martin y la Sociedad Argentina de Análisis Político, los militantes toman cursos pensados para personas que están insertas de una manera u otra en las distintas instituciones del Estado. Por eso reciben materias orientadas a la gestión, aunque desde la perspectiva del PJ. Por ejemplo, el curso de Peronismo y Gobierno Local abarca contenidos típicos de políticas públicas municipales y las principales discusiones en torno a la relación entre los municipios y las provincias, como la autarquía municipal, pero al mismo tiempo inscribe a estos gobiernos adentro de la comunidad organizada: “Un Municipio no se realiza en una Nación que no se realiza” es el título de la última clase del curso virtual. Los que participan de los cursos de formación se juntan anualmente en los encuentros nacionales a los que van los gobernadores y los intendentes.

Juntar dirigentes y cuadros medios, formarlos, decir que el kirchnerismo es un peronismo.  Además, ser el banco de plaza desde donde Scioli dice lo que quieren decir los gobernadores. Tanto en las actividades que hace a largo plazo como en las expresiones coyunturales, Gestar es la voluntad de que el PJ sea un partido institucionalizado que esté en el centro de la dinámica del peronismo. Para que los partidos se institucionalicen es importante que haya reglas estables de competencia electoral que no sean cuestionadas por ningún actor que participa del juego político, que estén afianzados en la sociedad civil, y que tengan centralidad en la dinámica política, lo que implica que estén dotados de cierta autonomía respecto a las decisiones de los políticos que los integran. Los nombres de la conducción de Gestar expresan esa voluntad de que el PJ se institucionalice y de que el peronismo se concentre en el PJ: Gioja es el presidente, el director general es el titular de la ANSES, Diego Bossio, y el director ejecutivo es Mauricio Mazzón, hijo del conocido operador mendocino del PJ Juan Carlos Mazzón, y candidato en la lista del macrismo de aquel entonces, “Compromiso para el Cambio”, en el 2003. Los hijos no son necesariamente el reflejo de los padres, pero si el consejo de Partido Justicialista crea un think tank y decide que el que va a estar a cargo del funcionamiento cotidiano del think tank va a ser el hijo del que hasta el año pasado fue el principal armador del gobierno… eso significa algo. El apellido Mazzón suena en la política argentina desde hace 25 años: sonó con Cafiero, Manzano, Menem, Cavallo, Ruckauf, Duhalde, y Kirchner. Desde principios del año pasado, además, se lo asoció a Scioli, el protagonista de los encuentros de Gestar en los que anunció la normalización del partido y las elecciones internas del 15 de diciembre. Con Scioli o con Cristina, Mazzón es un apellido del sistema político argentino que propone un peronismo sistémico, o sea, no movimientista, y que se pueda adaptar a los distintos ciclos económicos, siempre gobernando la Argentina.

Pero el kirchnerismo, ¿propone un peronismo del sistema? Esa pregunta tiene distintas respuestas y va a tener muchas más. Entre el 2003 y el 2005, el esquema de la transversalidad apuntaba a otro tipo de coalición, no cimentada en el poder territorial del justicialismo. En el 2005, con la derrota del duhaldismo la transversalidad perdió su función en la medida en la que se hizo factible para el kirchnerismo controlar al PJ y así garantizar la gobernabilidad del país. Por eso las listas del 2007 mostraron un armado más recostado sobre los gobernadores y el partido. Pero la crisis del campo y la posterior derrota en las legislativas del 2009 inauguraron una dinámica adversarial al calor de la que surgió un sujeto kirchnerista, cristalizado mediáticamente en La Cámpora, una organización a la que es difícil caracterizar, en principio, como parte del “peronismo del PJ”. Aunque eso también puede pasar, y por ese motivo la discusión central de Unidos y Organizados en la actualidad es o apostar a condicionar a la próxima conducción del PJ desde adentro del partido, u organizarse por afuera, como un partido kirchnerista.

Mientras el kirchnerismo define estas cuestiones desde el punto de vista de las organizaciones políticas, la apuesta de Gestar es partidaria. Sus miembros aseguran que  Kirchner hizo Gestar como parte del plan de reestablecer en la Argentina un bipartidismo que “blindara” al gobierno de Cristina contra futuras crisis como la del campo. Desde este punto de vista, Gestar tenía un rol de planificación adentro de un partido que tenía que ser una máquina de  hacer gobernabilidad.  Pero con la muerte del ex presidente, la emergencia de los jóvenes en la arena pública y su ascenso a espacios de toma de decisión, hizo que otro tipo de organizaciones cobraran centralidad en la política y en las representaciones de esa política. “Gestar no es una orga”, aclaran con cuidado sus miembros cada vez que cuentan qué es y qué hace el instituto. Porque Gestar es el espacio donde el PJ se piensa como el partido que gobierna la Argentina y que puede gobernar cualquier Argentina: con o sin commodities, con o sin crecimiento, con o sin endeudamiento externo, con o sin superávit comercial. Gestar es lo contrario a una orga.

* Nota publicada en la revista Crisis Nro. 17

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