Archivos Mensuales: marzo 2015

LA ÑATA CONTRA EL VIDRIO

scioli secreto

Por Martín Rodíguez :: @Tintalimon

En 2010 Beatriz Sarlo dijo que Cobos era “la clase de político que le gusta a la gente que no le gusta la política”. Esa definición se aplica desde siempre sobre Scioli y sobre casi todos los políticos con chances electorales (Macri, Massa, ¿Randazzo?). Pero, ¿qué hace atractivo a este libro sobre un político apolítico, de oratoria autista e invocaciones desarrollistas genéricas? En orden: 1) el interés por conocer la vida de uno de los presidenciables; 2) la posibilidad de adivinar qué hizo que en estos años haya mantenido su poder dentro del “ideologizado” FPV. Es decir: ¿qué nos dice Scioli sobre el mismo kirchnerismo también? Scioli secreto es la biografía que será leída frenéticamente por los politizados pasados de rosca que quieren conocer el secreto de esta Coca Cola. Como dice en tapa: “¿Qué hizo para sobrevivir a 20 años de política argentina?”

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Mc Bolivia

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Por Pablo Stefanoni :: @PabloAStefanoni

Mucha gente cree que McDonald’s se fue de Bolivia durante el actual proceso de cambio iniciado en 2006. De hecho, el mito se instaló con bastante éxito y persistencia: qué mejor símbolo que la cadena más emblemática del capitalismo norteamericano saliendo de Bolivia precisamente en el momento en el que el país andino-amazónico comienza a descolonizarse. A la mitificación de la quiebra del gigante en los Andes contribuyó especialmente un documental lleno de wishful thinking llamado Por qué quebró McDonald’s (Fernando Martínez, Bolivia, Venezuela, Argentina, 2011) que pese a la pregunta que tiene por título nunca explica por qué la empresa abandonó el país en 2002. Ahora, el director de comunicaciones de Cainco (cámara empresarial de Santa Cruz), Ramón Freixa, anunció que la cadena vuelve a Bolivia después de trece años de la mano de un empresario del rubro automotriz.

El primer desembarco de McDonald’s en Bolivia es una buena postal de época, cercana y remota a la vez, y del colonialismo mental y cultural predominante. Un periodista dice a la pantalla: “gracias por confiar en nosotros” y una enorme entrada folklórica recibió a Ronald M. poniendo la autoestima nacional en un tacho de basura. Todo eso da cuenta de los años de entreguismo felizmente superados; por esos días, funcionarios bolivianos podían ir a la embajada de EEUU vestidos ridículamente de cowboys porque a la entonces embajadora Donna Hrinak se le ocurría festejar el día patrio con todos sus invitados disfrazados. Y había que garantizarse el visto bueno de la embajada para ocupar cargos estatales y mantener en orden la visa, que no solo permitía viajar a Miami sino dotarse de legitimidad política y social.

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Un populista suelto en Jerusalén

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Por Martín Schapiro :: @masanestesia

Un jefe de gobierno extranjero se para frente al Congreso y da un pormenorizado discurso enfrentando casi la totalidad de las políticas llevadas adelante en su región por el país anfitrión. Se trata de Benjamin Netayahu, el Jefe de Gobierno de Israel, confrontando abiertamente a su aliado más tradicional: el país más poderoso de la tierra, y el único entre todos los países cuyo apoyo Israel necesita. Estados Unidos.

Todo el proyecto de sustentación política concebido por Netanyahu desde su  asunción por segunda vez en 2009 puede resumirse en ese discurso. La seguridad como bandera y la estrategia de persecución del interés nacional mediante el accionar unilateral fueron las doctrinas  enunciadas hasta el hartazgo por el Primer Ministro. Detrás de aquel relato deshizo la anterior (y frágil) coalición de gobierno, que incluía algunos elementos centristas comprometidos con algunas concesiones al proceso de paz, y persiguiendo aquel relato se produjo la última convocatoria a elecciones.

Las anteriores elecciones habían traído como novedad la emergencia de cuestiones exclusivamente domésticas entre las mayores preocupaciones de los israelíes, tales como el empleo, la educación y los niveles inéditos de desigualdad, que empezaban a afectar gravemente por primera vez a los ciudadanos de origen judío. En estas elecciones, en cambio, no hubo lugar para novedades, se jugaron en el campo en el que Benjamin Netanyahu se siente más cómodo y el que el mismo eligió: plebiscitar su continuidad en el gobierno.

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EL FEMICIDIO SERÁ TELEVISADO

GustaveDore_She_was_astonished_to_see_how_her_grandmother_looked Por Silvana Aiudi  Cuando Charles Perrault recogió de la tradición oral “Barba Azul” y “Caperucita roja” en 1695, nunca imaginó, como tampoco la sociedad de ese momento, que la construcción de la realidad de esos relatos folklóricos se mantendría idéntica para representar un imaginario del siglo XXI. Los cuentos de Perrault tenían un doble destinatario, los integrantes de la corte de Versalles y los niños, inaugurando no sólo los relatos escritos para ese público sino también aquello que aún ocurre en la actualidad: la educación moral a través de la palabra. Más tarde, Gustave Doré incorporó la imagen por medio de sus dibujos y, aunque no eran dirigidos a un público infantil, la enseñanza se mantenía intacta. Tanto en “Barba Azul” como en “Caperucita Roja”, las mujeres son castigadas siguiendo un patrón en común: son niñas o adolescentes deseables que, pareciera ser, merecen la muerte. En el primer cuento, el personaje es un hombre de clase alta que se casa con mujeres nobles pero empobrecidas por su situación. Estas chicas, debido a su belleza y su virtud, logran conquistar a Barba Azul y se arriesgan a irse a vivir con él sabiendo que el sujeto es un asesino serial. Al irse al castillo, luego del casamiento, Barba Azul les prohíbe entrar en una habitación, pero la desobediencia de las mujeres hace que sean protagonistas, responsables y culpables de su muerte. Algo parecido ocurre con Caperucita Roja, esa niña que todos conocemos, pequeña burguesa habitante de una aldea que, por desobedecer, es devorada por un lobo feroz, pero antes se ha desvestido y entrado en la cama con él. Con el avanzar del tiempo, los Hermanos Grimm le agregan a este relato los consejos de la madre con lo cual se refuerza la enseñanza de que la niña se merece lo que le pasa por desobediente. Sigue leyendo

Pinamar

Apertura

por Tomás Rodríguez Ansorena :: @tomirod

Pinamar fue siempre bipolar. Ciudad en verano, pueblo en invierno. De un lado ese tiempo fértil para las anécdotas y aquello de vivir la vida; del otro, una larga temporada de desolación, casi sobrevivencia. Así recuerdan Pinamar varios de sus habitantes tempranos. Vivir todo el año en Pinamar en los 60, 70, y hasta los 90, era difícil, duro. Ya no. O no tanto. Pinamar es una ciudad con movimiento todo el año. La atomización del tiempo vacacional, potenciado en los últimos años con la proliferación de fines de semana largos y feriados puente, ha logrado, entre otras cosas, asentar una población que había tenido durante largo tiempo características golondrinezcas, si se permite la palabra. Pinamar ya es una ciudad. Con sus edificios, su burocracia estatal, sus demoras de tránsito, su colectividad boliviana, su shopping, su “saladita”, sus asentamientos informales, sus históricos y melancólicos habitantes primigenios, indignados con los cambios, claro, porque como se sabe, todo tiempo pasado fue mejor.

¿Qué cambió en Pinamar? A primera vista, mucho. Y a la vez, nada. Pinamar parece haber extendido su espectro social de veraneantes: se nota en las marcas de los autos, en la oferta de plazas turísticas, en la estratificación de las zonas de alquiler. La devaluación y la inclinación del modelo kirchnerista hacia el consumo modificó los parámetros vacacionales: a Pinamar ya no van solo las clases altas, el jet set político de los 90, o el nuevorriquismo insolente. A Pinamar va mucha gente, todo el año. Sigue leyendo

INVASIÓN

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Por Agustín Mango :: @agusmango

Roberto “Mano de Piedra” Durán ya estaba bastante borracho en el bar Las Malvinas de la Ciudad de Panamá cuando entró su mujer, gritando que caían bombas y que papi mejor se iban para la casa. Era miércoles, había pasado la medianoche, y el campeón la sacó carpiendo. Roberto estaba convencido –con ese convencimiento que tienen los boxeadores borrachos– de que todo era una mentira de su mujer para sacarlo del bar, así se dejaba de gastar plata. Para cuando empezaron a tocar los Enanitos Verdes (sí, los Enanitos Verdes), otro amigo de Roberto llegaba al bar para decirle que sí, que era cierto: el ejército de Estados Unidos estaba invadiendo Panamá. Era la madrugada del 20 de diciembre de 1989.

2009. En Panamá se estrena la primera película nacional en 60 años, Chance, una comedia costumbrista dirigida por Abner Benaim que se volvió un éxito sin precedentes. Después de décadas, los panameños se vieron a sí mismos en la pantalla grande, y la película fue tan popular que hasta le ganó en la taquilla a Avatar, el bodriazo de James Cameron que lideró todos los box office del mundo ese año. El éxito de Chance fue como un Big Bang que generó una todavía incipiente industria cinematográfica: promovió la redacción de una Ley de Cine aprobada en 2012, que a su vez facilitó la creación del primer Festival Internacional de Cine de Panamá, para darle lugar y pantalla a esos primeros intentos. Con su tercera película, Invasión, Benaim decidió ir más profundo y contar ESA historia nacional que no se cuenta en las escuelas. Sigue leyendo

BASTARDOS CON GLORIA

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Por Tomas Borovinsky :: @borovinsky

I.

El proceso de racionalización y el desencantamiento del mundo conviven con un reencantamiento que enviste figuras en fluctuación permanente. Son estas personalidades notables las que en nuestras sociedades (pos)modernas mantienen la llama de lo extraordinario. Figuras representativas rodeadas de un aura inexplicable: artistas, deportistas, políticos. Estrellas sociales, en síntesis. Las figuras representativas de una sociedad son el producto de una compleja combinación alquímica. Es como dijo Marcelo Leiras: la representación tiene que ver con la magia y con el trabajo. Es un proceso medio darwinista de supervivencia del más apto en una sociedad marcada por la división social del trabajo. Es representación o muerte, dijimos.

II.

Al kirchnerismo paladar negro y al anti-kirchnerismo atómico los une un mismo destino: la intrascendencia electoral. Ninguno de los dos polos más intensos de la década ganada junta votos y los tres candidatos que, al día de la fecha, lideran las encuestas vuelven inoperantes los peronómetros ensamblados en Tierra del Fuego. Los extremos carecen de representatividad social de masas. Macri, Scioli y Massa son candidatos, como se viene diciendo hace tiempo, híbridos. Anfibios, se dijo también. Solo basta con ver videos en @Youtube del 2003 para percibir cómo los tres mejoraron retórica y políticamente. Son un canto a la evolución permanente. Se hicieron hombres-políticos bajo el fuego amigo del kirchnerismo. Nietos de la modernidad política al uso nostro. Hijos de la democracia y, quizás, padres del porvenir inmediato. Son además tres de los políticos más subestimados y/o despreciados por el kirchnerismo duro de toda la década. Hijos bastardos de la década ganada que buscan la gloria. Sigue leyendo

MUNDO PRO

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Por José Natanson

El PRO, que según las encuestas se prepara para revalidar su hegemonía en la Ciudad de Buenos Aires, dispone de una militancia que suele pasar desapercibida en los análisis del periodismo progresista. Su punto de partida es el mismo que el de la militancia kirchnerista: el profundo sacudón producido por la crisis del 2001. A partir de los estallidos de diciembre y el colapso de la convertibilidad, diversos sectores de las clases medias y medias-altas urbanas -principalmente, aunque no sólo, de la Ciudad de Buenos Aires- adquirieron una renovada sensibilidad respecto de la política, el país y los asuntos públicos. Y aunque no hay dudas de que el punto de inflexión puede situarse allí, en diciembre, sus antecedentes, como sucede con la militancia kirchnerista, pueden rastrearse en los 90, a la creación de una serie de organizaciones de la sociedad civil dedicadas a elaborar diagnósticos, proponer políticas públicas y formar profesionales, como Poder Ciudadano, Cippec, Grupo Sophia y Creer y Crecer, que están en la base del firme ascenso del PRO.

Mundo PRO* dedica un capítulo a analizar esta irrupción de los ‘90. Formadas al estilo de los think tanks estadounidenses, que funcionan a la vez como centros de elaboración de programas de gobierno “llave en mano”, como espacios de socialización profesional y como núcleos de lobby, este tipo de organizaciones trabajan en propuestas que giran alrededor de las nociones de modernización, transparencia y efectividad, detrás de las cuales no es difícil imaginar clivajes como eficiencia/ineficiencia, nueva/vieja política e improvisación/equipos, que luego se convertirían en los ejes propositivos de la renovación programática del PRO. Pero además de su contribución, digamos, teórica, se trata de ámbitos que, muy decisivamente, operaron como núcleos de reclutamiento de técnicos y profesionales, en general jóvenes. Buena parte de la cúpula del PRO -Laura Alonso, Horacio Rodríguez Larreta, Nicolás Ducoté y Miguel Braun, entre otros- pasaron por alguna de estas ONG antes de recalar en el partido. Sigue leyendo

CONFESIONES DE UNA FEMINISTA “COPADA”

Beyonce

Micaela Libson :: @MicaelaLibson

Algunos me adjetivan como feminista “copada”. Otros utilizan motes más radicales como “lúcida”, “sólida” e, incluso, me han llegado a decir: “no parecés feminista”, casi dejando entrever que el “no parecerlo” me constituye como una persona más “interesante”. Otros, también, suelen criticar distintas vertientes del feminismo llamándolo “feminismo boludo” o “feminismo falopa” por presentar demandas que, a juicio de varios, consideran sinsentidos, banales, vacías, vagas y hasta pedorras. “Para qué piden que no les regalen flores, si las flores son lindas. La lucha está en otro lado”.

Pero a mí, que soy feminista “copada”, me consideran inteligente por no formar parte de esas corrientes “falopa” o, simplemente, por decir que me gustan las flores y que, si alguien o alguno o alguna tienen ganas de cortar algún tallo puede optar por las margaritas. En la historia de los movimientos sociales, y políticos incluso, rara vez se ha denostado las ideologías o demandas por los portavoces que las llevaban a cuestas. Con el feminismo, sin embargo, ocurre algo diferente. Sabemos que Rousseau era un exhibicionista o que Althusser mató a su mujer y sin embargo nada de eso alteró los ideales de la revolución francesa ni, mucho menos, los del marxismo.  Sigue leyendo

LA ÉTICA DE ESPINOZA

Espinoza

Por Esteban De Gori :: @edegori

I

Desde la recuperación democrática, la figura de los intendentes fue condenada a miradas peyorativas, sospechosas o románticas. Oscilaban entre las imágenes de un mafioso de baja estofa, de un jefe absoluto borracho de la sangre de sus opositores o de un dirigente que no puede contener el reclamo social sin ayuda de un presidente. Recibieron conceptualizaciones variadas de las ciencias sociales: “punteros”, “barones del conurbano”, “dirigentes feudales”, “mafiosos”, “jefes comunales/municipales”, etc. Pero estos conceptos, esas imágenes y esas figuras cargan con la historia de las transformaciones de las últimas décadas.

II

El peronismo es el partido de la transformación (conservadora, progresista, neoliberal, neodesarrollista, posneoliberal, etc). Toda la brutalidad y la capacidad civilizatoria de los trastrocamientos sociales y económicos –desde mediados del siglo XX– pasaron por su interior. Metabolizó todos los escenarios, desarrolló una astucia de maniobra para los cambios de época y se constituyó en el gran masticador de las relaciones de fuerzas. Tuvo y tiene la oreja puesta en las mutaciones épocales. Esto le impide ser un partido tradicional, ya que no sería apto para los “volantazos”. Ni siquiera podría ser un movimiento flexible, sino que tiene que ser constantemente un centro consolidado y deseado por una élite dispuesta a su abordaje. Una que acepte moverse sin sufrir por las pérdidas y por el despojo. Es decir, el peronismo no tiene memoria nostálgica cuando se trata de la lucha por la conducción. No tiene mitos que lo limiten, a pesar de la liturgia de algunos dirigentes.

En esa peripecia de transformaciones y degluciones, el peronismo fue contra los suyos. Los disciplinó, los expulsó y los dotó de formas para presentarse en la arena política. Les bajo y subió el pulgar. Se transformó en un Coliseo cultural donde desfilaron, se incorporaron y se expulsaron a diversas generaciones. A modo de ejemplo, el uso del “impresentable” legitimó la acción de variadas dirigencias para dejar atrás a otros actores. La organización vence a todos. PJ ex machina. Sigue leyendo