Archivos Mensuales: octubre 2013

War is Over

McLenin
Por Bruno Bauer
La revolución ha terminado. Liberen a los presos políticos, repatríen a los emigrados, devuelvan lo confiscado, limpien la guillotina… pero no la desarmen, por las dudas. El pueblo se reúne en la plaza a festejar, Cecilia se abraza llorando a Ricardo y él, ganador, sonríe y dice “Ya pasó”. De lejos los vemos a Jorge y Alfredo, que saludan riendo. Los niños juegan, los globos vuelan. Suena Axel y entonces sabemos que todo va a estar bien. Ahora todos miran hacia la pantalla de LED gigante: va a hablar el rabino.

En 2001 el lugar simbólicamente vacío del cuerpo soberano se vació realmente y hubo que llamar a la reserva, esa segunda línea que todo lo arregla. Ya los conocíamos: “Frentes muy bajas, dentaduras amarillas, bigotes ralos de mulato o de chino y belfos bestiales publicaban la degeneración de la estirpe olímpica. Sus prendas no correspondían a una pobreza decorosa y decente sino al lujo malevo de los garitos y de los lupanares del Bajo. En un ojal sangraba un clavel; en un saco ajustado se adivinaba el bulto de una daga. Bruscamente sentimos que jugaban su última carta, que eran taimados, ignorantes y crueles como viejos animales de presa y que, si nos dejábamos ganar por el miedo o la lástima, acabarían por destruirnos.”

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7 puntos

Por Martín Rodríguez

(¡La anti clase media es el gorilismo del siglo 21!)

 

“Y por eso nuestra clase media, que fue instrumentada muchas veces, nunca van a encontrar la solidaridad de la oligarquía argentina. Sí van a encontrar la solidaridad de los trabajadores, de los intelectuales, de los estudiantes, de toda la patria entera. Por eso la clase media argentina se encuentra acá…”, así hablaba Néstor Kirchner en 2008 durante un acto en Congreso. Detrás, Moyano y Scioli. Los cortes de ruta agrarios junto a las cacerolas lo pusieron loco. Cuando dijo la clase media “se encuentra acá” quiso decir: acá está su condición de posibilidad. Porque no estaba: lo que estaba era una ronda de sujetos políticos mostrando su vacío. Los políticos peronistas, los sindicalistas, la militancia, Carta Abierta, todos, en una ronda que mostraba ese hueco donde debía estar lo que Kirchner quería: la clase media. Porque si hay Estado fuerte, consumo, mercado interno, intelectuales, trabajadores… Kirchner creía que el todo se construía por la suma de las partes. Y el todo no es la suma de las partes en el país de esa clase. La obsesión fue gobernar el Conurbano viajando en helicóptero a cualquier hora a Merlo o La Matanza no se continuaba en la obsesión de gobernar la clase media, porque a Caballito o Palermo no se va en helicóptero y no hay con quien negociar. “La bala que lo rozó” dos años después, tal como dicen, fue la que abatió a un joven de clase media de Avellaneda, estudiante y tornero = trotskista, que se solidarizaba con los tercerizados a los que el gremio ferroviario excluía. Por izquierda, por derecha, se escapa la gente de las manos. Ay, las clases sociales, un mapa interior adonde suena la música maravillosa, pero afuera es el sonido y la furia. Emociona la desesperación de Néstor ante lo inexorable. Viva Néstor. Empecemos.

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Las Bastillas del Abuelo

café

Por Agustín Cosovschi

Todo pasa, todo se acepta, se puede vivir con todo. Y nosotros en Argentina vivimos con la crisis. Estamos acostumbrados a pensar en clave de crisis, el horizonte permanente. Le pedimos al gobierno que no se compare con el 2001, pero nos levantamos todos los días esperando que la fuga de divisas nos hunda en la catástrofe. La crisis y la revolución, la fundición y la refundación. Porque en Argentina tenemos un problema con la continuidad. Eso se siente desde adentro, pero también se ve desde afuera.

Estoy en Praga hace dos semanas. Solamente dos semanas, pero es la segunda vez que vengo. Y es, por lo menos, la tercera vez que me meto en una comunidad estudiantil. Comparto vivienda, salidas y clases con estudiantes de distintos lugares, sobre todo europeos. Con los checos comparto tiempo en la facultad, pero mi vida social se llena de ingleses, polacos, eslovenos, serbios, franceses. Praga tiene algo de ciudad internacional para los estudiantes. Sigue leyendo

Los intelectuales empiezan a hacer balances

Por Sol Prieto :: @prietocandanga

El kirchnerismo de la última década ¿fue bueno, o malo? Qué se abrió, qué  se cerró, y qué dejan los últimos diez años en Argentina. El director de la Biblioteca Nacional Horacio González, el investigador del Conicet Vicente Palermo, el jefe del centro cultural Haroldo Conti Eduardo Jozami, la socióloga Maristella Svampa y el director del Ideas y miembro del Club Político Argentino Guillermo Rozenwurcel discutieron estas cosas en un aula de la sede nueva de la universidad Di Tella ante unas doscientas personas. González criticó la importancia de las liturgias laicas del kirchnerismo y llamó a moderarlas un poquito para discutir más y mejor. Palermo enfatizó la contradicción entre la constitución argentina y la concepción kirchnerista del poder. Jozami celebró la vuelta de la política y desconfió de los llamados a moderar el debate y el poder presidencial. Svampa caracterizó a los últimos diez años como una revolución pasiva –una idea de Gramsci para pensar los bonapartismos– y denunció la matriz extractiva y las consecuencias distributivas de ese patrón. Rozenwucel lamentó la ausencia de cualquier discusión en torno al desarrollo en todo este período y destacó la desigualdad con la que se asignan recursos privilegiando a las clases medias a través de los subsidios a los servicios y el transporte –lo que representa un 4 por ciento del PBI– por sobre los pobres –con 0,5 por ciento del PBI asignado a la AUH–. Panamá resume los principales argumentos de los cinco panelistas con la esperanza boba de que cuando la gente discute se puede ir acercando un poquito más a la verdad. Sigue leyendo

A favor del Che

Por Sol Prieto

Cuando yo tenía 11 años puse una tapa de Página 12 con chinches en la cartelera de corcho que teníamos con mi hermana en nuestro cuarto. La tapa era como el cuadro de Andy Warhol de Marilyn pero con el stencil del Che en tres cuartos de perfil mirando muy serio un poco más arriba de la línea del horizonte. Serían diez por cuatro caritas con fondo celeste, fucsia, amarillo, y blanco, y en la tapa decía “2, 3 muchos che”. Un día vino a cenar mi tía Ester, que es la tía de mi papá. Es una mujer que ahora está en un geriátrico y que siempre siempre tuvo bastante cara de mono y de hombre árabe a la vez. Subió a nuestra habitación para ver no sé qué cosa. Vio la tapa del diario  y dijo:

–Sacá la foto de ese asesino drogadicto.

— No era un asesino, lo mataron a él. Se murió por sus ideales

— ¿Y qué son los ideales?

— Lo que uno piensa

— Él no pensaba nada porque era un drogado y ¿sabés lo que hacía con todos los que no querían darle la casa al gobierno? ¡Los mataba!

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La sonrisa de Perón

pocho en panamá

Por Alejandro Sehtman |

Enero de 1956. Perón sonríe en la puerta del Hotel Washington.

Perón sonríe en Colón, Panamá.

Perón sonríe en Centroamérica.

¿Dónde queda Centroamérica?

La Argentina moderna es la hija de una guerra civil mancada.

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