Archivos Mensuales: diciembre 2015

VENEZUELA: EL OCASO DE LOS ÍDOLOS

Por Pablo Stefanoni :: @PabloAStefanoni

El tono entrecortado con el que la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, anunció los resultados pasada la medianoche del domingo no era más que una expresión corporal de lo que significaban esos números. Aunque ya se descontaba un triunfo de la oposición agrupada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), los guarismos superaron cualquier pronóstico previo sobre un posible –pero al fin más estrecho– triunfo de la oposición que quizás no se tradujera en una mayoría significativa en la Asamblea Nacional, que el chavismo venía controlando cómodamente. Ignacio Ramonet, de hecho, decía desde el plató de Telesur que una cosa eran los votos y otra la cantidad de diputados. Pero todo eso estalló por los aires cuando Tibisay resumió la nueva composición parlamentaria: la MUD 99 diputados, y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) 46 (aún falta asignar 22 escaños). Eso es lo que el bloque oficialista tenía hasta ahora.

Maduro apareció sombrío en la pantalla de televisión, los aplausos a sus intentos de reafirmar la moral se vieron bastante forzados y su discurso tuvo un núcleo contradictorio que posiblemente él mismo no llegó a percibir: a la vez que mencionaba que “triunfó la democracia” –en efecto, votó un impresionante 74,25% en un país marcado por la abstención– señalaba que los resultados evidenciaban el éxito de la “guerra económica” y de la contrarrevolución y llamaba a resistir desde las catacumbas (como si ya estuviera fuera del Palacio de Miraflores).

Frente a esto surgen varias lecturas: desde los sectores nacional-populares se suele achacar (casi) todo al enemigo externo, sin poder explicar por qué, por ejemplo, Evo Morales tiene una economía estable desde hace diez años –con el mismo ministro de economía desde que puso un pie en el Palacio Quemado– y Venezuela tiene una economía en crisis permanente: desabastecimiento, tipos de cambio que van desde los 7 a los 700 Bolívares, corrupción masiva y descontrol inflacionario. Si el término “tecnopopulismo” –que usa Carlos de la Torre para el caso ecuatoriano– es válido para describir los esfuerzos meritocráticos de Rafael Correa, en Venezuela hay una suerte de “caos-populismo”, en el que la guerra económica es solo una variable –en parte derivada de los propios incentivos de economía política a la especulación– de la que participan también los militares y la boliburguesía, además de infinidad de “bachaqueros” pertenecientes a los sectores populares.

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¿QUÉ ES EL JAYWALKING?

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Por Andrés Kilstein :: @nofumarx

¿Para qué sirven las calles?

Peter Norton, el historiador de la ciudad, hace un ejercicio interesante. Si se le preguntase a un urbanitas del año 1910 para qué sirven las calles, las respuestas serían variadas, pero no incluirían “para moverse ágilmente de un punto a otro”. Según el académico, existía entre los habitantes de ese tiempo un consenso en que las calles no estaban para conducir a alta velocidad y los automovilistas emergentes que manejaban más rápido que los vehículos pre-automóvil (un tranvía tirado por caballos o una bicicleta podían alcanzar los 25 km/h) eran -ellos y nadie más- responsables por cualquier consecuencia dañina y accidental.

La calle era contemplada como un espacio público abierto a cualquiera que no generase riesgo u obstruyese a los demás. Bicicletas, vendedores empujando carretillas, carros con mercadería tirados por caballos, transporte público y los pesados carros que suministraban agua, todos ellos tracción a sangre,  niños jugando con canicas o a la pelota donde se les antojaba, y fundamentalmente, escurridizos peatones de movimientos arbitrarios, estos elementos componían un paisaje urbano en que ningún medio de movilidad era dominante. Quizá un escenario más desordenado y anárquico que el actual, pero varias veces más seguro y con cifras desestimables de siniestralidad letal.

Antes de la proliferación de los automóviles las calles eran primero un espacio para ser habitado y sólo secundariamente transitado. En buena parte del trazado urbano no existía distinción entre la acera peatonal y la calzada vehicular. Las sendas peatonales no aparecerían hasta el año 1911, las primeras de ellas en Estados Unidos.

En ese 1911 el automóvil generaba la deconfianza de un invasivo agregado al entorno urbano. En cada accidente, y tal como narran las crónicas periodísticas de la época, muchedumbres encolerizadas mostraban buena predisposición para sacar a los conductores de sus vehículos a los gritos y molerlos a patadas, en una performance que rápidamente nos recordaría a las desventuras de Chano de Tan Biónica. Sigue leyendo

EMOCIÓN VIOLENTA, DE CARLOS DÁMASO MARTÍNEZ

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Por Silvana Aiudi

 El mundo está al alcance de la mano de quien lee.

Quien lee se nutre de un poder que (…) no tiene límites.

Angélica Gorodischer

“Ahora estaba allí, inmovilizada por las ataduras, no podía ver, tenía un trapo sucio, maloliente, en los ojos y otro como una mordaza en su boca. Ambos, en realidad, olían a fuerte humedad, eran trapos mal lavados y puestos a secar seguramente a la sombra, en el interior tal vez de ese galpón u habitación en donde se encontraba.”  Así, Carlos Dámaso Martínez da inicio a su último libro Emoción violenta (Alción, 2015). Se trata, esta vez, de una obra compuesta por relatos conectados entre sí según las emociones violentas de los protagonistas. El autor elige el género narrativo cuento, frente a la actual hegemonía de la novela, para narrar asesinatos, secuestros y misterios, reflejados en o como modelo de las noticias o series de televisión. De esta forma, Dámaso Martínez construye mundos de manera cinematográfica en donde el lector se encuentra absorbido por la curiosidad que provocan las historias.

Los cuentos son diez. Entre ellos se encuentra “Emoción violenta”, relato que le da nombre a la obra y que juega con la denominación jurídica homónima: se trata de una ironía, comenta el autor en una entrevista que le hicieron en Radio Nacional. “Emoción violenta”, junto con “El nombre secreto”, retoma la idea borgeana del cuchillo vinculado a la ciudad y el mundo que nos rodea diariamente. Entonces, se habla de los supermercados chinos, de dos paraguayos que se apuñalan y de un joven que mata a su madre en un hotel: “Pobre Má, dije cuando me di cuenta de lo que había hecho. Sí, la ahorqué con mis propias manos (…) yo tenía que defenderme, ella iba a clavarme de cualquier modo ese cuchillo”, dice uno de los personajes. Es así cómo, dentro de la realidad y el policial, a los sujetos los atraviesa la locura, los sentimientos y emociones reflejados, desde la realidad verbal, en la conciencia de los protagonistas y, desde donde, el lector es atrapado haciéndose más vívida la experiencia violenta: “Con los ojos cerrados, siente los quejidos del tipo, la violencia con que la sacude, con que entra en su cuerpo. Dolor, asco, profundo odio, deseos de matarlo, de poder pensar en una venganza sangrienta, pero nuevamente la oscuridad la alcanza y todo es silencio, un descenso al no presente, a otra parte, al olvido y al silencio profundo.”  Con un tema de mayor actualidad, como fue la crisis del 2002, el cuento “El fin” nos inmiscuye en la historia de El Tolo, un desocupado, que comete un crimen. La historia lleva a revivir los piquetes, las protestas sociales y las noticias de esos tiempos: “Le había tocado vivir, como a los de la manifestación que estaba presenciando, esa situación de falta de trabajo y miseria que azotaba al país.” Sigue leyendo

STARLIGHT MINTS, “INSIDE OF ME”

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Por Geraldo :: @notevayas

Comparados permanentemente con Flaming Lips por el mero hecho de ser de Oklahoma y un poco locos (así funciona a veces la crítica), Starlight Mints lograron en pocos años de carrera el milagro de amalgamar a, atención, los Pixies con, caray, la Electric Light Orchestra. Así como se lee. Dejaron, entre 2000 y 2009, cuatro discos, tres de ellos perfectos y un último para mi gusto fallido (el bendito “tal vez sea hora de sonar un poco más modernos”). Después vino el inevitable desbande, porque ya se sabe, nada dura en estos tiempos. Del tercero, “Drowaton”, esta joyita con una línea de piano irresistible.

EL CHAVISMO EN SU LABERINTO

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Por Esteban De Gori :: @edegori

El chavismo atraviesa tiempos cruciales. Es posible que el 6 de diciembre pierda la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional y se abran nuevos cursos de acción, tanto al interior del oficialismo, como de la oposición. Hoy parece muy difícil que el chavismo retenga los 99 escaños que hacen esa mayoría absoluta de un cuerpo de 165 legisladores. Cuestión que anularía la posibilidad de que la Asamblea permitiese a Maduro dictar decretos con valor y rango de ley (ley habilitante). Para otros dirigentes, inclusive, está en juego la mayoría simple y la fisonomía del actual poder del gobierno.

Existe una fatiga social y cotidiana que puede expresarse en las urnas. Nadie puede vivir constantemente en carestía, hacer colas infinitas para obtener alimentos, padecer los precios del contrabando y una profunda inseguridad que desgasta la sociabilidad y pone en duda la creencia en el espacio público (la encuestadora GisXXI indica que el principal problema es el desabastecimiento). Una inflación de 168% -durante el año 2015- se fue devorando el poder de compra real y las metáforas del “aguante cívico” que esgrime la dirigencia bolivariana.

El desabastecimiento se lleva mal con un mundo que derrocha mercancías y aquellos que pugnan por ese mundo -consuman o no- generalmente logran su cometido. Es cuestión de tiempo. Todos los días esas expectativas erosionan las fronteras del chavismo. Maduro no ha podido administrar las tensiones que había dejado el gobierno de Hugo Chávez y es posible que una parte del tradicional electorado bolivariano se vuelque un poco más por la abstención o por el planteo opositor.

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MACRI ENTRE MENEM Y FRONDIZI

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Por Santiago Costa :: @san2011costa

Una ola de histeria y terror recorre la Nación. Pánico y locura en Las Vegas del kirchnerismo. Se cree en la inexorabilidad de un ajuste brutal y solo falta quien diga “todos vamos a morir”. Tranquilos. Pisemos la pelota, miremos la cancha. Siempre se supo que Mauricio Macri iba a devaluar y a tomar deuda. Scioli, con modos más graduales, iba a hacer lo mismo. El fondo de la cuestión es cuánto se afecta al salario real de la población, si se lesiona el mercado interno, si despunta la desocupación. Habrá que mirar si se liberan importaciones o no, para qué se usa la deuda (infraestructura o fuga de capitales) y si esa red de contención que tejió el kirchnerismo -el triángulo virtuoso de paritarias, movilidad jubilatoria y AUH por ley- ataja trapecistas del mercado laboral o no.

Existe hoy un deja vú con “los noventa”. El propósito de esta columna es plantear que no están dadas las condiciones para que ello suceda y sí para una etapa más similar al gobierno de Arturo Frondizi. Para destruir todo lo que construyó Juan Domingo Perón hicieron falta cuarenta años, tres dictaduras y la traición de su propio partido a sus bases. En cuatro años y sin sangre no se lograba. Mauricio Macri gobernará sin mayoría en el Congreso y sin liga de gobernadores amiga. Es un gobierno débil, debe negociar todo.

Para que Menem pudiera llevar adelante las privatizaciones y la destrucción de la industria nacional tuvieron que existir lo que los cientistas sociales llaman “condiciones necesarias”, que por sí solas no alcanzan para generar un hecho social, pero sin ellas es imposible. Esa bomba de tiempo llamada tipo de cambio 1 a 1 fue aceptada por el pueblo argentino porque significó el fin del tormento que implicó la hiperinflación. El pueblo argentino no sabía de desocupaciones masivas aún, su miedo era la remarcadora de precios. Las empresas estatales andaban realmente mal -el ejemplo de Entel y lo que tardaban en ponerte un teléfono es el clásico-, no por casualidad ni como parte de esa falsa ley liberal que reza “siempre las empresas estatales funcionan mal”. Por nombrar un caso, YPF fue desfinanciada y endeudada por la dictadura y así cualquier empresa anda mal. El argumento de las privatizaciones fue mejorar el servicio y pagar deuda externa, ambas herencias de la dictadura.

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