Archivos Mensuales: septiembre 2013

No vamos a tercerizar la representación del sindicato

lula presidente

[Encontramos en el blog del Escriba una entrevista que Luiz Inácio Lula da Silva le concedió a algunos medios progres brasileros en la que anuncia su eventual vuelta al ruedo electoral y reflexiona sobre el rol de los sindicatos en Brasil hoy que desgrabamos y traducimos. El audio se puede escuchar al fondo]

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Politización… ¿qué politización?

Por Ana Natalucci

En los últimos años, es corriente escuchar o leer acerca de una creciente politización en la sociedad o el regreso a la política, sobre todo en los sectores juveniles. Enhorabuena, si se lo compara con el discurso dominante de los noventa. En este sentido, el kirchnerismo hizo un aporte fundamental respecto del menemismo y la Alianza: la insistencia que la sociedad está atravesada por conflictos y que estos tienen un estatuto irresoluble, no se pueden disolver, no se les puede encontrar una solución definitiva. Y muchas veces, la mayoría, las problemáticas sociales están atravesadas por esos conflictos, que están encarnados en personas, en grupos que disputan la orientación de las resoluciones provisorias y el sentido que se les asigne. Dicho con otras palabras, la dinámica social se configura a partir de esa dimensión conflictiva.

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¿Quién va a defender a los pobres ahora?

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Por Sol Prieto

Insaurralde decidió hace dos semanas que la mejor discusión que un candidato puede dar en respuesta a una derrota en la provincia es cómo meter presas a personas de 14 años. La propuesta es sorpresiva, vieja, ineficiente y fumona. Sorpresiva porque viene de la cara más importante de la campaña kirchnerista. Vieja porque es una consigna de mediados de los 90 reflotada en el 2009 en el senado como “régimen penal juvenil” por Escudero y Pérez Alsina, del PJ mendocino y salteño, la peronista Negre de Alonso, y el radical Gerardo Morales.  Ineficiente porque no toca a la Bonaerense sino que amplía su capacidad de hacer negocios.  Fumona porque no puede obtener apoyos adentro del kirchnerismo y es poquísimo creíble por afuera.

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Ahí vamos

| por Panamá |

Ahí vamos. Así le dijo Alfonsín a una periodista que lo vio entrar a la ceremonia del Teatro Colón en un festejo de su asunción. Ahí vamos. Una democracia empieza. Hay que caminar. Llegaron los civiles. No se van más. No nos vamos más. Sociedad y Estado. El Estado es una bomba adentro de la sociedad. La sociedad es una bomba adentro del Estado.

Nacimos en 1983, pero no es una infancia. Es el mundo que conocimos, las reglas que producimos, el mundo que cambiamos. Todos los días. No vamos a hablar del pasado de 1983 acá. Dentro de la democracia todo. Fuera de la democracia nada.

Los años intensos de estas décadas conservaron una cualidad continua de la política argentina: que representa demasiado. Que los representantes se parecen demasiado a sus representados. Que la política se parece demasiado a la sociedad. Cuando hubo crisis de representación fue por exceso: el deseo del estado de derecho, el deseo de la estabilidad económica, el deseo del orden, el deseo de mercado, el deseo de la justicia social. Las ilusiones y ocasos de estos 30 años no podrían hacer decir que la política no “oyó” a la calle. Oyó, usó, vació y volvió a llenar esa calle. Un palacio calado. De esas caídas, también, después, transiciones tan duras: 1989, 2001. Y sobre todo ese diciembre que deja un sabor diferente a la distancia: la imagen de mucha gente sacándose a la política de encima.

30 años de democracia popular y no tuvimos la paciencia de construir una elite, una elite con la horma ideal de toda elite: no hace lo que la sociedad quiere, hace lo que a la sociedad le conviene. Lo que le conviene y no sabe que le conviene, como razona el promedio de un liberalismo particular. Como era la verdad del energúmeno: Cavallo. Y menos mal que no pudimos construir esa elite, y menos mal que el fantasma de su ausencia tampoco se disipó. La sociedad es una bomba. El Estado es una bomba. Néstor Kirchner cortó los cables correctos de las dos bombas a la vez. Un hombre toca la bocina en la larga fila del peaje: es el jacobino de su ley. Acceso Oeste. Ignora la constitución que lo ampara. Protege su tiempo precioso. La sociedad es una bomba dentro del Estado. El Estado es una bomba dentro de la sociedad. Menos mal que existe el Estado. Menos mal que existe la sociedad.

Politizar se puede politizar todo, pero hay que darle un valor a su opuesto: no todo es política. No todo es política y lo que eso quiere decir: que de esa certeza depende la mejor política. No se puede marcar con tiza esa línea, pero se puede decir, y si se puede decir es porque esa línea existe.

Ahora, sin declarar el fin de un ciclo, tal vez haya que empezar por el principio: ninguna década es igual a la otra. Cada década trae su novedad, su información, su pasado, sus generaciones. Y su continuidad. Palabra que paradójicamente encierra la clave de la novedad, porque… ¿qué va a quedar de todo esto? ¿Cómo serán los próximos diez años? ¿Adónde vamos?

Ahí vamos.