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LA FEMME – ANTITAXI

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Por Agustín Cosovschi :: @cosovschi

Nacida en Biarritz de la mano del tecladista Sacha Got y el guitarrista Marlon Magnée, La Femme es una banda francesa que define su estilo como bizarre wave o strange wave: con influencias que van desde el kraut hasta el punk y múltiples variantes del new wave, la banda se destaca sobre todo por su sonido violento, grotesco y explícito. La etiqueta de lo fi surf pop que le aplicaron algunos de sus fans, sin embargo, también le queda bien, en especial cuando nos encontramos con los arpegios sesentosos y los flangers profundos de la guitarra de Magnée, combinados con letras impresionistas y ritmos movedizos.

Mientras esperamos un nuevo LP que tiene fecha para 2016, acá va una muestra de su primer álbum, el genial Psycho Tropical Berlin.

TRIOMPHE-ALPINE

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Por Agustín Cosovschi :: @cosovschi

Alexandre Chatelard y Charles-Baptiste son Triomphe, un duo francés de música electrónica del sello independiente Ekler’o’shock. Sumergidas en el universo sonoro ochentoso que comparten con otras bandas de la misma compañía como DatA o el DJ enmascarado Franck Rivoire/Danger, sus producciones se destacan sin embargo por la amplitud y pluralidad de sus recursos: a los sintetizadores y los ritmos ligeros, Triomphe añade cadencias cansinas y melodías suspendidas que por momentos los acercan más al impresionismo de Ravel o Debussy que a sus propios contemporáneos.

Acá una muestra un poco más ofensiva, extraída del EP Alpine, que editaron en 2014: un tema retro vertiginoso, con guitarras saturadas y sintetizadores exaltados. El soundtrack de una cacería.

LA CANCIÓN QUE QUEREMOS CANTAR

Por Agustín Cosovschi :: @cosovschi

El otro día en el colectivo estaba escuchando el disco Bloom de Beach House, una banda de dream pop de Maryland que te hace flotar, cuando me di cuenta que no me sabía las letras que estaba cantando en voz baja. Tampoco es tan fácil: la cantante de la banda, Victoria Legrand (la otra Chiqui) es francesa pero sus canciones están en inglés; su fonética es casi perfecta, pero tiene algo de extranjería en la pronunciación, así que es un poco más difícil descifrar las letras de Beach House sin fijarse en Internet. No saberse las letras no es impedimento para cantar una canción. Para los que crecimos con el rock británico y la televisión norteamericana, el acento escocés de Cocteau Twins es oscurísimo, pero no por eso dejamos de cantar Cherry Coloured Funk o Know Who You Are at Every Age. ¿Quién deja de cantar una canción por una razón tan pequeña como no saberse la letra?

Todos somos un poco como Roberto Kennedy, el personaje de Diego Capusotto que inventa las letras de temas clásicos en inglés y las canta imitando un acento pero sin decir una sola palabra real. Un estudioso de la poscolonialidad podría ver acá un signo de dependencia cultural: el soundtrack de nuestras vidas periféricas se compone en el centro. Y es verdad, pero me parece que acá hay algo más, que va más allá de las asimetrías distributivas de la cultura en el mundo.

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