Archivos Mensuales: enero 2014

Paraguay

Por Bruno Bauer

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Por Esteban De Gori 

I.

Desde 1983, el radicalismo gobierna Daireaux. Los 30 años de democracia para este municipio de 15000 habitantes del centro de la provincia de Buenos Aires son 30 años de gobierno radical, de sus vaivenes y de sus transformaciones. Como sucede con otras intendencias bonaerenses, esta vio pasar varios radicalismos y estilos de liderazgo, los cuales, se forjaron entre los cambios y demandas del mundo agrario y las travesías de la política local,  provincial y nacional de la UCR. Es decir, este radicalismo consolidado en una administración municipal no es una excepción, sino que está inscripto en los influjos y corrientes de opinión que producen los sucesos nacionales.

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sobre la práctica y la contradicción (intelectual)

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Por Julián Alberto Melo

Dio la impresión de que sobraba un poco de humedad en el ambiente. Igual caminé hasta el Parque Rivadavia. Desde casa son dos pisos por ascensor y cien metros de vereda. Había hablado con mi amigo, Don Agustín, del puesto 40, y él ya me tenía preparada una versión original del Libro Negro de La Segunda Tiranía. Salí, en ojotas, como para distinguirme de los muchachos de mi barrio. Sigue leyendo

GELMAN

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Por Martín Rodríguez

Pertenezco a una generación que no lee, ni leyó, ni leerá a Juan Gelman. ¿Por qué? Porque no lo necesitaron. Porque se puede hacer literatura sin leer a Gelman. Porque su obra puede parecer blanda, tierna, mística, autorreferencial (todas cosas mal vistas) o porque contiene las torpezas políticas de cuando su fe en la revolución fue ciega. Y cuando no lo fue, abundó la capa de dolor personal por las desgracias que la historia había producido en él. Gelman “estaba ahí”, tan a mano, y a la vez, tan lejos. Sigue leyendo

el mapa y el territorio II

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Por Alejandro Sehtman

La refundación democrática incluyó una ambiciosa propuesta de reformulación territorial, que contemplaba el traslado de la Capital a Viedma y la creación de una nueva Provincia del Plata. Pero esa propuesta no bastaba por sí sola y los planes aún siguen pendientes.

“Es indispensable crecer hacia el Sur, hacia el mar, hacia el frío”. La afirmación de Raúl Alfonsín, al anunciar en abril de 1986 el traslado de la Capital Federal a Viedma/Carmen de Patagones, debe leerse como el complemento de aquella que reivindica los poderes nutritivos, educativos y curativos de la democracia. Porque a pesar de su fama dispar, las dos apelaciones alfonsinianas (unidas por una misma forma retórica triple) resumen dos componentes fundamentales del ethos de las transición democrática: la fe en la potencia redistributiva de los derechos políticos recuperados y la voluntad de refundación político-institucional de Argentina con una importante atención a su dimensión territorial. Sigue leyendo

el mapa y el territorio I

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Por Martín Rodríguez

Uno de los debates faltantes de estas elecciones es quizás uno de los debates faltantes de la democracia: el desequilibrio territorial, el legado de un federalismo a la que te criaste, o sea, regulado por los avatares de la economía real. Es interesante pensar este momento comparativamente al último debate que puso en discusión la cartografía política y que fue estigmatizado como muchas de las ideas ambiciosas de Raúl Alfonsín: trasladar la Capital Federal al distrito Viedma-Carmen de Patagones, convertido así en un nuevo distrito federal; el “Proyecto Patagonia” que en 1986 impulsó el entonces presidente.

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La máquina lúcida de Ricardo Bartis

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Por Fito Páez

La máquina idiota, última producción del gabinete Bartisano, es un espacio donde se reflexiona sobre la vida política en profundidad y se juega como corresponde en toda obra de arte. Dudo que en la vida política propiamente dicha haya este tipo de indagaciones y pensamientos sobre los avatares, inconvenientes y acciones atávicas del poder. Y que falta harían!. Bartis plantea sin eufemismos a un grupo de muertos-fantasmas, actrices, actores, asistentes de dirección, tiracables, directores, mozos, recién venidos al mundo del teatro, segundones, prima atricces y hasta un muerto novel que llevan una vida después de la muerte con los miedos y desparpajos de los vivos. Frente a uno de los pabellones del cementerio de la Chacarita de la Asociación Argentina de Actores, deambulan. Se desean algunos, esperan otros, se rebelan, se vigilan, se torean. Están. Y quieren actuar, cada uno el rol que se le designe. No importa que clase de intervención desarrollen en escena o fuera de ella. Todos, sin excepción desean participar de esta nueva muerte. Bartis, comediante, escritor y director consumado hace décadas sabe hacer reír al público de Olmedo, al snob y a la crítica, en abrupta caída sobre la pendiente burguesa ramplona de los medios de comunicación masivos. Nada de esto es materia que ocupe su tiempo. Solo recordar que la Máquina idiota de este inmenso artista argentino es un artefacto donde todos los engranajes llevan a un único y preciado espacio: la reflexión y puesta en escena sobre los artilugios del poder representados en un grupo de zombies melancólicos, en busca de un perdido erotismo y el intento de recuperación de la dignidad, al menos en la vida de los muertos, através de la participación en la puesta en escena de un Hamlet sin textos y sin ropas. La certeza del absurdo como materia escencial de la condición humana es clave para abordar esta máquina. La nave Bartis. Mientras la época hace florecer opinólogos, movileros y columnistas sin otro imaginario que la urna, la ironía hueca o “la vida del espectáculo”, en la obra esplendorosa de Ricardo Bartis florecen y rebrotan preguntas fundamentales de la vida metafísica argentina, en todos sus estratos. Con personajes reales, conocibles, palpables. Boxeadoras, maleantes, canallas de baja estofa, camioneros, viejas indias que fuman cigarros de chala, petiteros, actrices en decadencia, príncipes enloquecidos, cumbieros, escritores, hombres-mujeres, extranjeros, pescadores, directores de teatro, etc. Porque la vida metafísica también es la vida política. Y aquí es donde pisa fuerte el amigo Bartis.

Yo pregunto: ¿cómo se intenta comprender una tribu (país) sin investigar algunos de los mecanismos profundos que envuelve a toda forma de poder? ¿Cómo se pueden tomar decisiones (no solo desde el profesionalismo político) sin tener la más mínima curiosidad por un análisis en el tiempo, como en el Bartisano, de los mas pequeños engranajes de poder? Y de las consecuencias ineludibles de las acciones de esos engranajes. La soledad, el humor y la desacralización constante de grandes textos( Shakespeare o el discurso de Evita) son la pulpa carnosa de esta gran obra que puede verse en el Sportivo teatral los fines de semana. Espectáculo soberbio, sus actrices y actores son espadas que se doblan y rechinan cuando la escena lo solicita. Instrumentos vivos y coleando que no se permiten un solo respiro de desconcentración. Ellos y Bartis parecieran formar un gran cuerpo pulpo de varios brazos, ojos y piernas que abrazan y dibujan una Argentina aparentemente diluída en el tiempo pero a la vez, hoy,  mas nítida, auténtica y absurda que nunca.