Archivos Mensuales: abril 2014

servicio militar, Estado y juventud

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Por Esteban de Gori :: @edegori 

 

Míralo aquel… ¡¡Míralo!! ¿Sabes lo que sería un día sin estos guachos? ¡La gloria, viejo!  

Vecino de Virreyes

I.

Ese día recordé que existía un film llamado un “Día sin mexicanos” (Sergio Arau, 2004). Tenía el nombre de la fantasía de muchos habitantes de Virreyes, lugar donde vivía. El titulo –cuando algunos vecinos lo conocieron– se transformó en un talismán intercambiable, donde decía “mexicanos” podía decir “negros”, “villeros” y etcéteras. Eran los sueños terribles de habitantes de las periferias, porque no hay que olvidar que Virreyes era el patio trasero del Municipio de San Fernando. La intendencia –en los 90´- parecía Washington D. C., mientras que Virreyes parecía el conurbano más periférico de cualquier parte de Centroamérica o la colonia más latinoamericana de un distrito de Los Ángeles. Sigue leyendo

CÓMO ESCUCHAR CUMBIA

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por Sebastián Pozzi-Azzaro

Algunos aficionados,  músicos profesionales y oyentes llanos sostienen que la cumbia es de una inferior calidad musical si la comparamos con otros géneros. Esta aseveración configura una situación compleja, porque no hay acuerdo respecto de qué es lo que determina esa calidad. En este artículo intentaremos encontrar modos de responder a este interrogante.

Un primer análisis podría proponer una comparación de recursos técnicos: la confección melódica, la gramática armónica, la instrumentación, la riqueza rítmica, el texto. Pero en seguida se presenta un problema insorteable: no se trata de escalas de valores. No es posible acordar una magnitud que mida dónde hay mejor o más profundo uso de determinados recursos. Sí puede, y hasta cierto punto, computarse una mayor variedad de elementos (por ejemplo, acordes) en una determinada música, respecto de otra. Pero la comparación cuantitativa no arroja luz necesariamente cualitativa, porque sólo nos indicaría que Emerson, Lake & Palmer superan a Scarlatti, o que Violetta arroja una cifra mayor que todo el amplio corpus de blues que se construye sobre sólo tres acordes. El mismo tipo de sinsentidos aflorarían al intentar este método de comprobación por el absurdo con otros parámetros musicales. Sigue leyendo

VIRUS Y EL DESCONOCIDO POP DEL DESENCANTO

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por Martín Baña

Cuando salieron a tocar allá por 1981, los miembros de Virus fueron tildados de frívolos y pasatistas. Sus pelos cortos, sus ropas de colores, sus guitarras afinadas electrónicamente, sus canciones veloces, irónicas y movedizas resultaron demasiado para el clima todavía hippie y sombrío que dominaba por esos años la escena de la música popular argentina. La acusación se manifestó claramente en el festival Prima Rock, cuando su set fue retribuido con kilos y kilos de naranjas. Para que no quedaran dudas, Charly García, vía Seru Giran, se preguntaba irónicamente en Mientras miro las nuevas olas: “¿Te acuerdas de Jolly Land y las sonrisas del Club del Clan?”. La estrategia de la alegría propuesta por Virus -brillantemente ideada por el letrista del grupo Roberto Jacoby- había sido malentendida y confundida con la estrategia de la pavada. Sigue leyendo

El desafío es mantener los puestos de trabajo existentes

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Por Pablo Lerner  :: @LernerPablo

En una nota de mayo del 2013 nos preocupamos por describir y realizar un breve análisis de la situación del mercado laboral argentino. Allí decíamos que el gran desafío que debíamos enfrentar era el de “crear trabajo estable y de calidad en una economía que crece a tasas bajas”.

Desde 2013, la situación macroeconómica se fue deteriorando hasta llegar al contexto actual: según Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis, la inflación esperada será de por lo menos 30% y la economía podría contraerse entre un -0,5% o -1,5%. Sin duda, el mal desempeño de nuestra economía repercute en la creación de empleo. Por eso, creemos que el desafío que debemos enfrentar en la actualidad ya no es el de crear puestos de trabajo, sino el de mantener los existentes. Sigue leyendo

Marine

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Por Luca Sartorio :: @LucaSartorio

Yo digo lo que todos piensan en voz baja, no me asusta la polémica

Marine Le Pen

21 de abril de 2002. Jean Marie Le Pen, representante de la ultraderecha francesa y candidato presidencial del Frente Nacional, accede contra todos los pronósticos a la segunda vuelta electoral frente a Jacques Chirac. El Primer Ministro y candidato del socialismo, Lionel Jospin, ubicado en los sondeos previos como el favorito para el ballotage, pasa en pocas horas del sueño presidencial a renunciar públicamente a la actividad política en su búnker de campaña. En una escena de película transmitida por toda la televisión nacional, despierta gritos de pánico y conmoción en su militancia. A su vez, Chirac convoca a toda la sociedad francesa a “defender el bien más preciado: la democracia”. Recibe, de derecha a izquierda, el apoyo de la integralidad del arco político. Se suceden enormes manifestaciones durante la semana posterior movilizándose “por Francia y contra Le Pen”. Con la cifra récord del 82% de los votos, Chirac se convierte en el presidente más votado de la democracia. El Frente Nacional entra en una profunda crisis de desprestigio que se traduciría años después en pobrísimos resultados electorales, problemas financieros y riesgo de desaparición. Se terminaba así el temblor político más importante de la Quinta República. La convulsión había pasado.

Años después y en pleno hundimiento del FN es que emerge la figura de Marine Le Pen. De perfil enérgico y controvertido, la hija de Jean Marie disputa el liderazgo de la ultraderecha con voluntad de modernizar una estructura que iba camino a inmolarse en la marginalidad. El carácter dogmático, xenófobo y veterano del partido había sido contundentemente rechazado por los franceses tras el shock republicano de 2002. Marine ve un Frente Nacional que le habla más a su militancia que a su sociedad. Mujer, joven y de carácter renovador, surge dentro de la naturaleza retrógrada del lepenismo. Era mirada con recelo por la vieja guardia de una dirigencia que encontraba en ella una amenaza a su identidad nacionalista. Moderando el estilo, integra nuevamente al Frente Nacional a la competitividad electoral. Se hace cargo del desafío de modernizar el discurso sin restringir su carácter antisistémico. Y es así que en 2011 vence en la interna del FN al depositario ideológico del partido, Bruno Gollnisch, iniciando así una purga de la dirigencia más anacrónica y haciéndose cargo de su conducción.

El resurgir del nacionalismo francés es propio de su contexto histórico. El estancamiento económico, la crisis de la UE y un creciente sentimiento antiinmigratorio  ponen en jaque la legitimidad de la desgastada alternancia entre el Partido Socialista y la UMP. Es ahí donde Marine logra canalizar potencialidad. Desde la distancia con el poder, ofrece las respuestas que el arco político no puede dar. Logra ubicarse en las posiciones incómodas en las que la centroderecha y la socialdemocracia no pueden hallarse desde el defensivismo propio del decisionismo estatal. El tan atractivo como irresponsable “patriotismo económico” que pregona Marine propone tanto la salida del euro y el endurecimiento de fronteras como una fuerte presión fiscal sobre los grandes grupos económicos. Marine pone en juego los límites del bipartidismo desde una ambigüedad que le permite apelar a los sectores populares tanto desde su chauvinismo como desde su penuria. Corre por derecha a la derecha desde la cuestión migratoria y el sentir nacional. Corre por izquierda a la izquierda desde una renovada postura estatista y antiglobalización. Se presenta tanto como la garante del orden que la UMP no puede representar, como la ilusión de justicia social que un gobernante Partido Socialista no enarbola desde su plan de austeridad.

Marine apunta a un electorado que ha quedado excluido de la órbita política. Obreros, jubilados, zonas rurales y sectores de baja instrucción constituyen su núcleo votante. En lo que ella denomina la conquista de los olvidados, apuesta a capitalizar la indignación de la Francia periférica. Son los sectores populares, los que explican los altos niveles de abstención, los que se sienten tan excluidos con Hollande como con Sarkozy. El FN ha logrado constituir la opción política de aquellos que sienten que entre UMP o PS da lo mismo. Ya no se limita a capitalizar un volátil voto-bronca o de expresar el sueño nacional de unos trasnochados veteranos militares. Marine encauza la adhesión de aquellos que han quedado al margen, es aquello que une a un obrero de los centros industriales con un pequeño farmer del sur: Marine representa. Puede expresar el fastidio antiárabe, la penuria económica de aquellos que sufren la crisis. Puede decir aquello que el arco político no puede decir.

La incapacidad manifiesta del sistema político francés para comprender las nuevas demandas sociales se refleja no sólo en el ascenso de la ultraderecha, sino también en el del comunista Jean Luc Mélenchon. De prédica radicalizada y reconocido admirador de los populismos latinoamericanos, es también otra sorpresa de la presidencial de 2012. Logra matizar la sangría del voto obrero hacia el lepenismo mostrándose como la verdadera izquierda nacional. En el boom de lo antisistémico, Marine encuentra un escollo en Mélenchon. Encuentra la primera fuerza política que le compite de lleno en su electorado, ese electorado al que hace tiempo que el bipartidismo no logra representar. De no tan buena performance en las municipales celebradas el domingo pasado, la lectura del comunismo francés es clara: hay que tomar distancia del hundimiento del PS. Se desecha toda posibilidad del llamado a la unión de la izquierda del PS y se opta por preservar la autonomía. Es en los municipios en los que presentan una opción alternativa a las listas del socialismo en los que obtiene mejores resultados. Como Marine, Mélenchon ve que hay más potencialidad por fuera que por dentro del arco político y sale a competirle el votante periférico, el “olvidado”. El seísmo de la institucionalidad tiene competidores. La ola lepenista encuentra así, un techo por izquierda. ¿Puede un comunista detener el desplome de la democracia liberal?

Tras una gran elección el domingo pasado, Marine sentenció: “Vamos a acabar de una vez por todas con esa idea delirante de que somos un peligro para la República”. Puso el grito en el cielo por su integración. Marine no quiere enfrentar a la Quinta República. Quiere ser parte de ella. Marine acepta las reglas del juego de la democracia liberal. Su peligroso ascenso no es más que el fruto del vacío de representación. Es su resultado, su consecuencia lógica. Un poco de populismo, del otro lado del charco. Y alguien tendrá que hacerse cargo.

 

 

Civilisiados linchadores

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Por Ricardo Tasquer :: @Ricardo_blogger

Cumplía cuatro años la última dictadura en 1980 cuando Charly García, didáctico, le explicaba a Alicia como en este país cada quién cumplía su rol: “el trabalenguas traba lenguas, el asesino te asesina…”. Aunque la tragedia recorriera el asfalto y los caminos polvorientos, aunque el asesino fuera el Estado mismo, la complacencia o indolencia –elijan según preferencia– con que una porción importante de la sociedad había transcurrido su vida desde marzo de 1976 encontraba parte de su razón en la tranquilidad que otorga ese hecho: que cada quien cumpliera el rol que en el imaginario le había sido encomendado. El Estado podía asesinar porque se trataban de “elementos” subversivos. La deshumanización. Lo no-humano que atentaba contra los consensos de una sociedad derecha y humana. El chorro y el vecino ahora. Sigue leyendo

Yo, Leviatán

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 Por Esteban de Gori :: @edegori

 

Jesse entro al auto, se sentó cerca de su padre. (…) Su madre entro y cerró la puerta y el auto echó a andar. Solo entonces pregunto: ¿Adónde vamos? ¿Vamos de pic nic?

-Aja –dijo su padre-, vamos de picnic.

-¿De verdad? –Pregunto él después de un rato-, ¿Vamos a ver a ese niche malo, el que tumbo a la vieja miss Standish?

-Bueno, eso espero –dijo su madre-.

Ahora veía la hoguera de ramas y cajas en una gran pila, las llamas eran de color naranja pálido y amarillas y finas como un velo bajo la firme luz del sol, un humo azul grisoso se levantaba y caía sobre sus cabezas. Del otro lado, de la cortina de humo y de fuego parpadeante, diviso primero un tramo de cadena fulgurante atada por un extremo a la gruesa rama de un árbol. Entonces vio la cabeza pasuda, sudorosa, ensangrentada; nunca antes había visto una cabeza con tanto pelo, con pelo tan negro y tan enmarañado.

Volvió un tanto la cabeza y vio un mar de caras. Se quedó mirando la de su madre. Sus ojos brillaban, tenía la boca abierta: nunca la había visto tan bella ni tan extraña. Y empezó a sentir una alegría que nunca antes había sentido…

Entonces el tumulto se precipitó hacia adelante, desgarrando aquel cuerpo con sus manos, con cuchillos, con rocas, con piedras, aullando y maldiciendo.

-Bueno, como te dije –dijo su padre-, jamás olvidarás este picnic.

Fragmentos de Vamos al encuentro del hombre de James Baldwin Sigue leyendo

NO ESTAMOS SOLOS

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Por Guillermo Levy :: eliasguillermol@gmail.com

 

En su libro Del país sitiado a la democracia (Gorla), el investigador y docente universitario Guillermo Levy, realiza una serie de entrevistas con distintos referentes intelectuales y políticos sobre los treinta años de la joven democracia argentina. De Ricardo Aronskind a Mario Wainfeld, de León Arslanián a Carlos Rozanski, de Gerardo Aboy Carlés a Daniel Feierstein. Quince diálogos analíticos en los que aborda todos los temas que atraviesan nuestro presente y a partir de los que debemos pensar nuestro porvenir. Aquí, seleccionamos solo un fragmento de la rica charla que mantuvo el autor con el ex-canciller Jorge Taiana. En la misma, como podrán leer a continuación, se revisan algunos de los grandes hitos de estos treinta años de diplomacia en democracia.

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Debatir la protesta en el país jacobino

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Por Ana Natalucci :: @ana_natalucci

 

¿Toda protesta es legítima? ¿Puede una ley regular la protesta social? ¿Está resuelto el desencuentro entre la clase política y la ciudadanía?

La Argentina tiene una cultura política basada en expresiones callejeras de problemas compartidos. De acuerdo a datos proporcionados por Pérez y Pereyra, entre 1984 y 2007 en Argentina se produjeron 10,679 protestas[1], entendiendo por tales acciones públicas donde un colectivo le plantea al Estado, de modo directo o indirecto, una demanda. En ese período, los años con mayores protestas fueron: 2005 (702); 1986 (679); 1984 (647) y 2007 (595). Como se observa, los picos corresponden a los gobiernos que aún con diferencias habían abierto espacio para la expresión de demandas. En los primeros años del kirchnerismo esto es claro: además de la decisión de no reprimir la protesta, el presidente alentaba la movilización en un contexto donde carecía de legitimidad de origen -en general vinculada a su raso triunfo electoral-. Sigue leyendo