MACRI QUIERE PRIVATIZAR LA FAMILIA KIRCHNER

Macri-CFK

Por Lucas Carrasco :: @carrascolucas

Probablemente Macri no sea la caricatura mensa que los más tontos del kirchnerismo se han predispuesto amablemente a dibujar, sabiendo que es mentira pero, en el fondo, deseando que sea verdad. No tanto por el mentado “yo te dije”, que es la manera en que se tiran archivos y carpetazos sin mucho sentido en la era de las redes sociales, sino más bien por esa pulsión de muerte que acecha a quienes, fundados desde el Control del Estado perderán el Control aunque no su destino eterno, el Estado.

Ese razonamiento precario existencialmente es bastante fácil de reconocer. Pasa que no todos tienen amigos  que pasaron de la izquierda a UPCN sin escalas. Pero todo esto será materia del arsenal pueril del medio pelo que proseguirá la batalla contra el medio pelo K sabiendo que ahora la chequera la manejarán ellos. Son asuntos menores. Es un problema de consorcio en Palermo, resaca del problema de consorcio en Puerto Madero que fue la guerrita entre las dos viuditas que no pueden explicar de dónde salió la herencia: Ernestina y Cristina.

Lo más importante es el triunfo del nestorismo -nominación trivial y tribal, pero útil a estos fines-  por sobre todo el sistema político. No hay fin de ciclo. Lo que está sucediendo es que la derecha moderna, esa UCeDe con Fan Page que es el PRO quiere privatizar la familia Kirchner. Un horror. Pero tranquilos, compañeros, que la derecha nacional y popular de Scioli, también quería.

Pero nadie objeta la estatización de las deudas de Repsol, el pago al contado al Club de París, la hegemonía comunicacional de Telefónica ni la continuidad de la ortodoxia económica que Kicillof implementó. Algunos economistas de Scioli planteaban que estaba mal la Tablita de Kicillof, pero fueron rápidamente silenciados. Lo concreto es que la Argentina debate los mismos tópicos de siempre: el valor del dolar, qué hacer con la inflación, cómo eternizar a los tan funcionales burócratas sindicales y qué hacer con la cantidad de pobres que los gobiernos fabrican. Nadie objeta la creación de pobres, al contrario. Todos aplauden y hasta los cuantifican cuando aumenta la cantidad de “beneficiarios” de esos 10 kilos de yerba al mes que valen la Asignación Universal por Hijo.

No hay un fin de ciclo

No hay un fin de ciclo porque un ciclo es un paradigma breve en términos científicos pero amplio en términos políticos. Es decir, no se está reemplazando el pensamiento racional por el teológico para los asuntos públicos, reemplazo que tardó varios siglos, montón de cabezas cortadas, un Califato Cristiano en decadencia y la necesidad de expandir el capitalismo mercantil a las colonias.  Eso es un paradigma científico. Un paradigma político es otra cosa.

¿Quién puede estar en contra de la estatización de la deuda privada de Repsol -la llamada “nacionalización de YPF”- si hasta Bush estatizó la deuda privada de los bancos cuando estalló la crisis financiera por las hipotecas basura?¿Quién puede estar en contra de estatizar Ciccone para salvar la runfla gobernante en un país donde Martínez de Hoz, para estatizar empresas, mandó matar comisiones gremiales?

¿Por qué ganó Macri?

Macri ganó porque muestra eficiencia en la gestión de esos recursos, sean públicos como los jardines maternales porteños o privados, como el Fútbol para Todos que administra Cristóbal López. El asunto es que los jardines maternales funcionan mejor que  el fútbol en manos de La Corte, donde hay que comerse los sermones propagandísticos de lo más idiota del ideario kirchnerista. Para los menores de 30 años, la soberanía satelital es un cuento delirante: solo quieren que los celulares funcionen y uds se ofrecieron a un tipo que tarda un mes en hacer un DNI en el siglo XXI. Dios creó el mundo entero en menos tiempo y eso que no había ninguna APP para bajar de Google cuando creó al hombre a su imagen y semejanza. Si es que no fue al revés y el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza, lo cual explicaría porque el Señor no googleó para conocer otros mundos antes de crear éste. Se hubiera equivocado menos.

Lo que se viene es bastante previsible. Los beliebers K se harán macristas críticos, retomando esa capacidad crítica que tienen los contratos temporarios. Luego irán por la Planta Permanente. Eso en el plano político, gremial y cultural. En el social, donde en última instancia se resuelven las cosas, si Macri hace el Plan Belgrano pidiendo al BID 15 mil millones para el norte argentino es probable que el peronismo desaparezca, así como desapareció la UCR. La UCR es hoy un salón de fiestas alquilado al PRO.

Como lo único que sobrevivió después de la señora, que usaba el apellido del marido pero decía que el Juez Griesa la atacaba por su condición de mujer, es el ala conservadora, si Macri se los mete en el bolsillo (y están regalados, eh) desaparece el peronismo tal y como hasta ahora lo conocimos. La derrota de Aníbal Fernández, el fin de la UTE (Unión Transitoria de Empresas) que era Unidos y Organizados, el papelón electoral de Recalde, Kicillof y Máximo, dejaron en pie solamente al peronismo conservador del norte, que hubiera vivido su primavera medieval si ganaba su ídolo: Daniel Scioli. Pero Scioli perdió.

Como Macri es hijo del empresariado que necesita del estado dirigista, ese “elefante con tendencia socializante” como lo llamaba Alzogaray, no tendrá ningún interés en desmontar el esquema de subsidios a las grandes empresas. Aunque sí probablemente, sean otras empresas las beneficiarias. Por ejemplo, las empresas de su familia o de Nicolás Caputo, su amigocio. Así como están los amigovios, los  amigos que se encargan de los negocios podrían denominarse amigocios. Más también porque aplicado a Macri, el término ocio le viene muy bien.

Ganará más la Patria Contratista de Argentina, algo desplazada por los subsidios a las multinacionales que permitían que yo pague en Palermo hasta 10 veces menos de luz que en Paraná, donde la empresa es estatal (gracias al anterior gobierno radical). La desaparición del peronismo no será como la desaparición del Partido Comunista. No será altisonante, no naufragará en sellos intrascendentes ni habrá mucha rapiña por fuera del estado. Será como la desaparición de la UCR: se incorporará al PRO, lenta e inexorablemente.  A medida que el ala conservadora del peronismo norteño se integre a la revolución de la alegría, el goririlismo más recalcitrante que hoy está en Cambiemos perderá espacios. Naufragará en partidos más pequeños o se callará la boca.

¿Y quién será opositor a Macri? ¿Y si el gobierno es muy malo?

Nadie, como nadie fue opositor a De La Rúa, a Menem, a Dubalde, a Kirchner, a Cristina Fernández. La gente puteará, virará y algún oportunista de ocasión ganará la provincia de Buenos Aires en el 2017 y ahí se irá construyendo el recambio, si el gobierno es malo. Sino, hay PRO para rato. Habrá estallidos sociales y todo volará por los aires. El regreso triunfal de los hoteleros del Calafate solo ocurrirá en los sueños húmedos de los No Alineados en la SIDE pero nada saldrá de ahí. Los niveles de autoritarismo de Cristina y Macri serán más o menos iguales. Nada para asustarse al lado del manejo de la bonaerense o el gobierno de Urtubey.

República Unida de la Soja

¿Qué quedará del kirchnerismo? Bastante. Pero sí, primero, habrá que pasar por el período de risa sobre las estupideces de Cristina tras la muerte de Kirchner, la conversión de los Beliebers K en Nikita Jrushchov, el show judicial con los ladrones desfilando cabizbajos, el purgatorio natural de cuando se achican las cajas y así.  Nada muy grave: espectáculos para la TV.

Luego habrá un análisis más mesurado por parte de la población de a pie, como también sucederá con el gobierno del actual senador del Frente Para la Victoria, Carlos Menem. La suerte del país se juega en otro lado. No existe la Nación Argentina, existe la República Argentina. Que es en realidad la República Unida de la Soja. Hay que mirar las Pizarras de Chicago para saber si la mitad de la población que actualmente, bajo estándares sociológicos alemanes, está bajo la línea de pobreza, tumbará al gobierno o la represión, como durante el gobierno de Cristina, logrará calmar las aguas en las provincias.  Los asesinatos resultantes no tendrán siquiera costo político.

¿O alguien tomará en serio a los secuaces de Shoklender? No jodamos.

La suerte política seguirá dependiendo de la dictadura china. Porque tenemos Patria, compañeros. Lo que pasa es que queda lejos.

Un pensamiento en “MACRI QUIERE PRIVATIZAR LA FAMILIA KIRCHNER

  1. saraza dice:

    Carrasco sos una novia despechada y opinas como tal.

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